martes, 8 de julio de 2014

DAR Y RECIBIR PALABRA

Se presentan aquí una variedad de actividades que pueden realizarse con alumnos, docentes y/o padres para dar y recibir palabra, esa instancia llena de significaciones que induce a la necesidad natural de expresarse y de comunicarse. Se trata de un trabajo extraído del E-book "Discapacidad Mental Severa. Los debates que nos debemos", González y Haramboure (*) pensado para las necesidades educativas especiales pero que puede resultar útil en otras modalidades educativas.


"El grito" de Edvard Munch,  pintor noruego  (1863-1944) 

            La palabra como punto de encuentro
La palabra adquiere una dimensión especial cuando se trata de abordar la discapacidad. Es el diálogo el que permite la construcción de los sujetos como actores sociales pronunciantes La palabra nos devuelve la condición de sujetos activos y contribuye a trasformar los contextos educativos y comunitarios.  Si el mundo es pronunciado retorna problematizado exigiendo nuevos pronunciamientos. Si la palabra se quiebra aparece la violencia, también si la palabra es ofensiva. El diálogo exige argumentación, pronunciamientos fundamentados y plurales. Es necesario juntarse para pensar, poner en palabras tensiones, conflictos, temores, emociones, sentimientos, conceptos y praxis. También la participación de todos los actores. En este capítulo tomaremos el diálogo en relación a dos actores centrales del proceso educativo: docentes y padres. En las instituciones escolares también debe involucrarse al alumno que, por la temática que abordamos en este trabajo, no lo desarrollaremos aquí. Aún así, describiremos algunas actividades y propuestas que podrán realizarse en las instituciones tanto con niños y adultos, según se adapten a las posibilidades de respuesta en cada caso y a las modalidades de intervención de quien las coordine. Iremos planteando algunos ejercicios y técnicas de trabajo grupal por considerar que es el grupo el que permite generar una circulación de saberes y culturas que enriquece el análisis.
Cuando hablamos de técnicas, ejercicios o actividades, no nos referimos a estos como repetición, por el  contrario las pensamos en términos de intervenciones grupales que permitan desinstalar hábitos, formas instituídas y procesos  naturalizados. Se trata en realidad, de producir intervenciones que hagan visible lo que aparece generalmente oculto por la costumbre. Con palabras de Percia (2000) diremos que es necesario pensar procedimientos que permitan reponer esa zona de asombro que se constituye en un “acto contra la fatalidad. Una desobediencia. Un cuestionamiento del destino, una apertura hacia el porvenir, invitación a lo que no se sabe. Espera no preparada para lo que vendrá. Inquietud encantada con lo que no se entiende”.[1]
Trabajo con  docentes. Trabajando con grupos de docentes y directivos que atendían alumnos multiimpedidos y/o severos, nos reuníamos en talleres de reflexión, no sólo para intercambiar ideas y modalidades en referencia al abordaje de esta problemática, sino también con la intención de construir un continente para quienes se dedican a este aspecto de la discapacidad y para tratar de reconocer la fuerza de la alteridad. En muchos de los encuentros, iniciábamos la jornada con alguna actividad corporal, cinestésico-musical que permitiera a los maestros tomar conciencia del propio cuerpo y del cuerpo del otro, y recuperar las distintas capacidades y habilidades. En uno de esos encuentros, la actividad inicial consistió en escuchar una música clásica,  ir desperezando el cuerpo y visualizar, sin moverse, una danza con alguna de las partes del cuerpo que no fueran  las piernas. Posteriormente comentamos las sensaciones y pensamientos acerca de lo que habían visualizado y lo que habían experimentado. Nos sorprendió la respuesta de una docente que expresó que se había sentido “una bolsa de papas cerrada en todas sus puntas”. Esta sensación permitió abrir el juego a un rico intercambio sobre las implicancias que tiene la discapacidad en cada uno y los fantasmas que sobrevuelan permanentemente, aún entre quienes están consustanciados de la problemática.
Otra actividad que hemos utilizado es la de trabajar con la literatura para disparar emociones y encauzar luego discusiones de intercambio. Con los cuentos tradicionales hemos logrado que los participantes asocien cada personaje con personas, hechos o situaciones de la vida profesional. Aparecen frecuentemente el ogro, el lobo o el  malvado,  asociados al sistema educativo o a la discapacidad o a la jerarquía como ese elemento siniestro que “acecha” la vida escolar. 
En otros casos, se seleccionan obras literarias que, trabajadas en grupo,  permiten  “establecer un diálogo con esas obras de ficción, descubren voces familiares y sorprendentes, algo ya conocido pero visto ahora a través de un prisma poético que le da dimensiones nuevas”.  (Feijoo, M. Y Hirschman, S., 1989, p. 18). Quizá el resultado de esta modalidad de trabajo derive de la condición de drama que subyace en la vida institucional y de la cualidad narrativa que la sustenta. Este lenguaje especial que comunica toda obra de arte, se juntan con la experiencia diaria, con las esperanzas, los recuerdos, las fantasías y los deseos de quienes las escuchan, las leen, las comentan, las asocian, en un cruce vivencial con nuevas posibilidades dialógicas. Con estas actividades podremos observar que los relatos de los propios participantes sobre su trayectoria institucional  encierran elementos comunes con los que se van encontrando en las lecturas y/o narraciones. El  tiempo y la reducción de la distancia entre el coordinador del grupo y este, provocan un nivel de maduración interactiva que se manifiesta con el aumento del sinceramiento y la apertura de cada uno a expresar las experiencias personales que afloran ante una imagen, una frase, una palabra, un texto.
Estos y otros procedimientos permiten exorcizar fantasmas, miedos o ansiedades.  También intentan crear las condiciones necesarias para el diálogo y el intercambio de ideas que en un primer momento será de acercamiento, motivación, expresión y escucha y paulatinamente se irá nutriendo de intercambios conceptuales y teóricos. Con los docentes, en cada reunión o en alguna de ellas según las necesidades y los objetivos de la jornada, trabajamos lo experiencial y lo teórico. Siempre partiendo del pequeño grupo en el que se debaten hipótesis, se cotejan con pares y con lecturas teóricas y se finaliza en plenarios donde se amplía el campo de debate y se arriban a conclusiones que pueden ser plasmadas en un texto o documento académico.
Otras propuestas grupales: Las actividades que proponemos en los párrafos siguientes, pueden ser realizados tanto con padres como con docentes. Las modalidades de realización variarán en función de los temas y el nivel académico de desarrollo. Recordamos que estimamos necesario alejar a los padres del rol profesional, en el sentido de que debe ser reforzado su vínculo parental, evitando profundizar información médica y de rehabilitación más allá de lo que necesiten para su conocimiento de la problemática y de lo que deseen para su tranquilidad. Insistimos en el carácter descolonizador y desestructurantes de las técnicas, que no deben automatizarse nunca. Ellas serán el vehículo para el diálogo, el camino para desandar universos de significación y el territorio para habitar la palabra.
El psicodrama. Se parte de un ejercicio tribal: expresar las emociones, miedos o escenas temidas y socializar posturas frente a las mismas, con aportes del grupo a las historias que surgen. Se realizan distintas formas de expresión de situaciones: expresión corporal, dramatizaciones, otros lenguajes expresivos y artísticos (gráficos, grafitis, dibujo, pintura, escultura, literatura, teatro, música, canto, danza, etc.). Se agrega una cuota de humor (a elección de los talleristas)  y finalmente se reviste de ternura. Estos dos ingredientes, el humor y la ternura, contribuirán a disolver cristalizaciones de mortificación. Ulloa (1995, p.196)  lo expresa con palabras irreemplazables: “Suerte de entrar a salir”, fórmula esta que presenta, desde términos contradictorios –una entrada para la salida-, no sólo la vía de la dramática, sino también la del humor que aproxima aires de comedia.” 
En un taller de docentes, por ejemplo, escenificaron y plasmaron en un boceto las vivencias en torno a la experiencia profesional. Con una cuota de ternura y humor, unido a un profundo sentido de arte porque el trabajo corporal fue de excelente calidad, armaron una escena a partir de esculturas vivientes: La representación fue denominada “Museo de Obras. (Esculturas)” Las esculturas representaban: “Pensamiento. (persona dolida, triste). Madre (fertilidad), Unión (secreto). Conclusión: que hoy no puedas ver el Pensamiento, la Madre y la Unión, no significa que con esfuerzo, capacitación, dedicación, trabajo y tiempo, lo logres más adelante.” La re-significación de las escenas temidas generó un debate fértil en relación a ese currículo oculto[2] que tiene una fuerte presencia en las instituciones aunque sin explicitar, los temores más frecuentes y las dificultades más comunes entre los padres y la escuela y las expectativas que cada sector tiene del otro. Los movimientos en cámara lenta de los improvisados actores crearon un clima “fantasmal” para hablar de las implicancias personales en los grupos humanos que se conforman en la escuela. Ese tiempo moroso destinado a las situaciones y personajes de la escena imaginada, sin voces audibles, se recuperó como vacío a llenar en la puesta en común.
Ejercicios de reconocimiento emocional. Frente a situaciones a analizar, reconocer las propias emociones, nombrarlas, reconocer y nombrar las emociones de los otros, realizar planteos y explicaciones. De este modo se trabaja sobre la base de lo que algunos denominan la inteligencia emocional.
Intercambio de recetas. Se comienza realizando intercambio de recetas de cocina, ¿qué es lo que sabemos cocinar mejor para agasajar a alguien que queremos?, se realiza la puesta en común en pequeños grupos. Se selecciona una receta y se analizan los condimentos e ingredientes que tiene. Se asocian con recetas para trabajar en el aula o recetas para educar a los niños con discapacidad en la propia casa, según se trate de docentes o padres. Cada uno cuenta qué receta le da resultado y por qué, siempre trabajando en pequeños grupos. También se selecciona una receta por grupo. En un segundo momento de la reunión, cada grupo expone las dos recetas seleccionadas: una de comida y una de experiencia educativa. Se debaten en el plenario y se extrae una síntesis.
Receta con variaciones. Esta  actividad, aunque no el título, ha sido extraída de Percia (2000, p.104) Se transcribe textualmente. “Cada integrante relata para otro una receta personal con la que podría agasajar a personas que quiere. Luego, cada uno se toma un tiempo para escribir los componentes de su fórmula secreta. En un tercer momento, lee su receta para otro compañero. En medio de esa conversación, llena de evocaciones familiares, sabores, aromas, atmósferas nocturnas, fiestas; se interrumpe el curso para solicitar un desvío. Un salto asociativo. Se sugiere que cada uno enlace algo de lo que estaba escuchando con una preocupación vinculada con su práctica docente. Finalmente cada uno escribe en su hoja, debajo de la receta, qué (se) escuchó decir cuando relató sus inquietudes en el trabajo docente.”
Instructivos cortazarianos. Consiste en leer alguno de los textos de Cortázar con Instrucciones para. A partir de ellos se elaboran instrucciones para ser un buen docente de, o un buen padre de (contextuar la situación)  Finalmente se somete a análisis y confrontación de ideas.
Pulsiones escritas. Se propone que escriban sin parar durante un lapso de tiempo previamente estipulado y sobre un tema o conflicto que los preocupa, a nivel escolar o con la familia si la actividad es para grupos de padres. En lugar de utilizar el lenguaje escrito se puede hacer en forma oral utilizando grabador.  Luego, que lean, subrayen los puntos fuertes (palabra, frase, núcleo), cotejen y elaboren conclusiones.
Antología testimonial. Por grupos se puede confeccionar una antología testimonial que registre situaciones dolorosas y otras satisfactorias.  Comparar, publicar y difundir entre quienes se considere oportuno.
Museo de la palabra. Se reconstruye la historia de la institución o la historia recorrida por la familia hasta el punto actual. Se recoge la palabra oral o escrita de los actores y se analiza en grupo. El peso de las representaciones  referidas al origen o proceso de las situaciones, la importancia de la historia en la configuración de situaciones presentes es significativo. Este ejercicio de memoria permitirá evaluar en qué punto se encuentra la institución (escolar o familiar), qué puntos de inflexión han transitado, cómo se vivieron, cómo se potenciaron, cuáles son los deseos a futuro, qué conviene volver a reconstruir y qué es necesario desechar. El material trabajado en este espacio (grabaciones, reportajes, entrevistas, documentos, etc.) pueden organizarse en un archivo para ir constituyendo el Museo de la palabra.
Cine debate. Las películas, elegidas cuidadosamente para que respondan a los objetivos que nos proponemos, son una buena opción para generar debate. Se podrá proyectar una película, un corto, un documental o un fragmento de película. En la actualidad, son numerosas las posibilidades de bajar buenas filmaciones por internet. Se podrán trabajar libremente o bien a partir de un plan previamente programado con preguntas sustantivas. Hay un película que recomendamos especialmente por el valor intrínseco del mensaje y por la multiplicidad de aristas que ofrece para su análisis: “La terapia del placer”, guión y dirección de Jean-Pierre Sinapi. La película  -que muestra la historia desde una perspectiva humorística y entretenida-,  no sólo plantea la dificultad de aceptar la sexualidad del sujeto discapacitado sino que además tiene situaciones referidas a la multiculturalidad y todos los prejuicios que aparecen en una institución y que reproducen los que se dan en la sociedad (sexo, credo, nacionalidad, raza, clase y rol social, condición de discapacidad, etc.). Dentro de la producción argentina es valioso el aporte que realizó León Gieco con la película “Mundo Alas”.  Por su parte los DVD que surgieron del programa televisivo “Caloi en su tinta”, emitido por la TV Pública hace ya unos años, es una marca registrada en cortos que resultan sensiblemente útiles para debatir temas relacionados con la integración o exclusión, la diversidad, las diferencias, etc. (sólo por citar algunos ejemplos).
Filmaciones y/o grabaciones. Se trata de registrar momentos de la vida familiar o escolar y filmarlos o grabarlos para exponerlos en foros de discusión.
Análisis de textos. Deben seleccionarse textos que resulten trasgresores en cuanto a posturas o concepciones sobre temas que les interese debatir. Se confrontan con las concepciones imperantes en el o los grupos de trabajo y se arriba a conclusiones o toma de decisiones.
Desgarro de hábitos. Se enumeran las costumbres institucionales y/o familiares, hábitos instalados y sin explicitar. Se expresan, se buscan significaciones y modificaciones con propuestas de sustitución. La finalidad de esta técnica es trabajar la ductilidad para el cambio, el efecto sorpresa y la posibilidad de animarse a  producir cambios en la medida que estos sean necesarios.
Cotejo de posturas. Este tema es uno de los más sensibles a la hora de tomar decisiones, más aún teniendo en cuenta que las teorías y prácticas acerca de la discapacidad tienen miradas diferentes, muchas de las cuales contrapuestas. Es interesante realizar investigaciones y análisis de la perspectivas que circulan en la institución, marcar semejanzas y diferencias y revisar las modalidades de intervención dentro de qué perspectiva se encuadran. También resulta positivo ver qué decisiones y prácticas institucionales o familiares tendrían modificación dentro de determinada postura y en qué consistirían las mismas
El juego de los dilemas. Se basa en los dilemas de Kohlberg[3] y consiste en leer su escala de desarrollo moral y situarse en ellas para la resolución de situaciones dilemáticas concretas del campo escolar o familiar. Observaremos las fluctuaciones que se producen en los niveles y estadios morales y cómo, aún  nosotros adultos supuestamente “normales” tenemos desarrollos evolutivos en áreas del conocimiento por arriba de los estadios éticos que, generalmente, aparecen ligados a prejuicios o mandatos culturales. Haynes, F. (2002)  expone en su libro “Etica y escuela” casos y concepciones  que promueven la reflexión sobre la propia ética y orientan en la toma de decisiones serenas y razonables.


* El E-book puede descargarse gratuitamente. 
Requiere instalación del Programa Adobe Digital Editions. 
Buscar en www.bajalibros.com


[1] En Percia, M., “Tutoría y coordinación de grupos de aprendizaje”, Universidad de Quilmes, Licenciatura en Educación, 2000, p.92. En este trabajo el autor plantea una intervención grupal que, utilizando técnicas lúdicas, no repetitivas, favorezca el diálogo fluido y el sacudimiento de las costumbres a las que considera “el techo de la resignación.” Sobre esta idea de pensar una subjetividad basada en el diálogo trata su libro “Una subjetividad que se inventa. Diálogo, demora, recepción.”, Lugar Editorial, 2002.
[2] El currículo oculto es aquel que está presente en las instituciones escolares pero sin ser exoreso, a veces ni siquiera es percibido. Se genera a partir de prácticas cotidianas, relaciones vinculares, rutinas, circulación del saber, contenidos curriculares que se priorizan o que se omiten, experiencias escolares que se sustentan, expectativas, valoraciones, predicciones, modos de participación de los distintos miembros de la comunidad educativa.
[3] Kohlberg es un teórico que desarrolla las etapas del desarrollo moral. Al igual que Piaget, trata de explicar competencias que se definen como capacidades para resolver problemas de tipo empírico-analíticos y práctico-morales. Kohlberg añade suposiciones sobre la interacción entre el desarrollo socio-moral y el cognitivo, estableciendo que hay tareas de la argumentación moral que no pueden superarse de modo monológico sino que requieren de esfuerzo cooperativo. Kohlberg establece varios nivel y estadios del desarrollo moral: Nivel I preconvencional con 2 estadios (modalidad heterónoma; individualismo, propósito instrumental e intercambio) Nivel II Convencional ( estadio 3 de las expectativas interpersonales, mutuas relaciones y conformidad interpersonal y estadio 4 de los sistemas sociales y conciencia). Nivel III Postconvencional o de principio (estadio 5 de Contrato social o utilidad y derechos individuales y estadio 6 referido a los Principios éticos universales). A su vez, cada nivel y estadio tiene 3 fases de desarrollo: lo que está bien, Razones para hacer lo que está bien y Perspectiva social del estadio. Los dilemas refieren a situaciones complejas en las que se pone en cuestión el desarrollo moral del sujeto.

jueves, 5 de junio de 2014

"Curriculum Oculto. Relatos y Poesías"

"Curriculum Oculto. Relatos y Poesías", Editorial Dunken, 2014; es un libro a través del cual el lector podrá conocer o reconocer y reflexionar sobre las relaciones de poder que subyacen en el acto de enseñar y de aprender y en el escenario político-social que acompaña las historias. Quienes pertenezcan a instituciones podrán solicitar el envío gratuito de un libro, indicando direción postal por mensaje privado.


Introducción
He reunido aquí  algunos relatos y poesías que nacieron mientras ejercí mi tarea docente; a veces como maestra, en otros tiempos como supervisora de escuelas especiales.  Combiné con pasión la misión de enseñar y  escribir y maticé la vida en los pasillos y las aulas de las escuelas con el encuentro con la palabra en talleres de escritura. Los relatos son historias ficcionadas que resultan de situaciones vividas. Reparé en los aspectos más oscuros de la vida docente: las relaciones de poder que se esconden en la pretendida vida bucólica de la escuela. Hay también otras cosas en el mundo escolar: ternura, alegría, solidaridad, sostén, continente; pero elegí contar el currículo oculto. Ese que circula en todas las instituciones y del que no se habla. El curriulum oculto es un conocimiento cargado de representaciones subjetivas que deja profundas huellas a todos los actores.
Todas las narraciones tienen un asidero real y los poemas están escritos en madrugadas o noches somnolientas, mientras esperaba en algún bar o alguna terminal, el horario para que abrieran las escuelas o el horario de algún micro que me llevara de regreso a casa. Son historias vividas o contadas; relacionadas con cualquiera de los personajes de una comunidad educativa y con los momentos históricos transcurridos durante  mis casi treinta años de docencia. Como dice Isabel Allende en alguno de sus libros “la mía es una versión torcida y exagerada de los hechos.” Pero es una versión de situaciones acontecidas.
Las poesías fueron escritas mientras luchaba por no dormirme en la mesa solitaria de las terminales, cuando comencé a recorrer numerosas escuelas especiales de la provincia de Buenos Aires para supervisarlas; durante las inundaciones que me obligaban a dar rodeos para llegar a ellas y hacer combinaciones de micros para evitar las rutas cortadas por el agua. En esos tiempos hacíamos largos caminos para visitar las escuelas, dormíamos en los micros, cruzábamos lagunas con un trailer o un bote artesanal que fabricaban los lugareños para no quedar aislados. Eran tiempos en las que la espera, convirtieron  la realidad y los deseos  en poesía.
En cuanto a la organización de los textos de este libro, no obedece a una línea cronológica. Han sido ubicados por azar o por algún otro tipo de criterio de selección que no acierto a dilucidar.  Sin aparentes motivos lógicos, he divido el libro en dos partes: una primera parte destinada a la prosa y una segunda parte destinada a las poesías.
La Primera Parte se titula: “Cocodrilo que se duerme es cartera” que coincide con dos textos breves que quizá fueron la punta del ovillo de este trabajo y con los cuales comienzo y cierro esta Primera Parte.  La Segunda se llama  “Entre el agua y la niebla”; teniendo en cuenta las condiciones geográficas, climáticas y probablemente emocionales que enmarcaron la escritura.
Aún cuando parezca casual este diseño, alguna causalidad desconocida entraña. Seguramente palabra y garabato se justifican. Nada es fortuito, casi siempre obedece a alguna necesidad de exorcizar fantasmas del pasado.
Hoy, cuando escribo estas líneas, muchas cosas han cambiado. Los chicos del supermercado ya no son tantos ni se pelean por conseguir clientes que le den una propina porque están en las escuelas gracias a la Asignación Universal por Hijo. Algunos de los personajes de mis historias han crecido y pasan por mi casa a mostrarme su netbook, proporcionada por el gobierno a partir del Programa Conectar Igualdad. Elvio ya está en secundario y me visita para mostrarme la carpeta con buenas notas y para contarme que su hermano mayor es un buen futbolista incorporado en las juveniles de un club de Buenos Aires.

Seguramente las relaciones de poder son y serán las mismas que subyacen en los relatos de este libro pero ahora se escuchan otras voces y es posible pensar que otros Elvios permitirán contar otras historias.

lunes, 21 de abril de 2014

ENSEÑAR Y APRENDER HISTORIA

¿Por qué no se conoce al Jesús de la historia? ¿Por qué se olvida que Jesús lideró un movimiento social y político que enfrentó a todos los poderes instituídos de su época? ¿Es preferible adorar a un Jesús endiosado en el cielo que recordar a un hombre revolucionario en la tierra?



"Testimonio 65", obra de Juan Carlos Castagnino 
(pintor argentino, 1908-1972).  T
estimonio trágico y silencioso que interpela. El Cristo crucificado es como el espejo y la voz del hombre amordazado que recuerda hechos de la historia argentina como la Semana Trágica de 1919 y el levantamiento de peones rurales en la Patagonia Rebelde de 1921.
  

La historia
Como todos los años, y como hacemos con la historia convertida en efemérides, hemos recordado a Jesús como Cristo, como figura celestial, hijo de dios. Muy difícilmente en algún momento, hablemos de la historia de Jesús como hombre comprometido socialmente. Y sin embargo, Jesús fue hombre en la tierra aún para la religión. Fue un hombre que se enfrentó radicalmente a los cuatro sectores políticos de su época. Los mismos que existen en cualquier sociedad; en cualquier tiempo. Los saduceos, que era el poder dominante, bisagra y cabecera de puente del poder imperialita romano. Domesticaban hacia abajo. Los fariseos, clase media ilustrada, moralizante y legalista;  "sepulcros blanqueados llenos de pudrición" -les dijo Jesús-. Tenían un fuerte control sobre las costumbres y la ética social. Los zelotes, una especie de guerrilla urbana, ultranacionalista, que apuñalaba a los traidores aprovechando las grandes concentraciones en las fiestas religiosas. Y los esenios, monjes que vivían apartados del pueblo y representaban la despolitización. Todos estos sectores, con mayor o menor responsabilidad, lo llevaron al suplicio.
El Jesús de la política como tantas figuras que encarnan un acontecimiento liberador representan un pasado que adelanta a nuestro presente y como tal no se deja escribir o enseñar o aprender como historia
Hay un pasado que no se deja incorporar al relato, a la representación que son propias de la historia como disciplina, esto es: hay un pasado que no es pasado para ninguna corriente interpretativa porque es un pasado que se adelanta al presente por lo que aún tiene de futuro irrealizado y porque cuando asumió el carácter de acontecimiento, alcanzó una cota de dignidad mayor a la actual. Este pasado que adelanta es el de acontecimientos que se resumen en figuras o momentos de la humanidad como fue el caso de Jesús. Este es un pasado posterior, que no se deja objetivar como modelo ejemplar o como bandera a reinvindicar. Su fracaso o su derrota son también los nuestros porque si hemos quedado por detrás de ese pasado es también a raíz de esa derrota o de ese fracaso. Si todavía estamos por ejemplo por detrás de la dignidad revolucionaria de Agustín Tosco, no es porque este líder sea una figura a imitar sino porque sus enemigos, que lo masacraron, todavía están estructuralmente vivos frente a nosotros y porque el método para enfrentarlos no puede ser otra que la misma coherencia moral que dio fuerza a su rebeldía.
Desde este punto de vista la historia de los sucesos aparece como repetición al infinito de la inequidad que, en el capitalismo se identifica con la circulación de la mercancía y la rotación del capital. Sin la consideración de ese tiempo revolucionario que intermitentemente interrumpe el ciclo histórico, la historia como disciplina o simple narración se convierte en la reproducción de la legitimidad de lo fáctico, es decir de lo realmente sucedido y no de lo que debió ser. Esto contrapone la idea de tiempo a la de historia. Los hechos históricos corresponden a un pasado que se perpetúan en el presente; impidiendo la acción emancipadora. A ese pasado histórico se opone el pasado posterior aludido y que corresponde a una acción del presente que se sobrepone a la repetición y se afirma en los principios inmanentes a una rebelión. Únicamente la coherencia con estos principios que no se encuentran en un cielo teológico ni metafísico sino en la dimensión pragmática de los actos de rebelión, pueden alcanzar la fuerza moral, y consecuentemente la confiabilidad.  La historia sólo se puede escribir y enseñar desde la política; más exactamente desde la acción política que es la que permite visibilizar el pasado como tiempo, no la historia como repetición. Y enseñar historia es construir tiempo, dando luz a procesos revolucionarios que quedaron olvidados o minimizados.

Qué, por qué y para qué  
Una de las finalidades más importantes de la enseñanza de la historia es formar el pensamiento histórico, con el objetivo de proveer al alumnado de una serie de habilidades y recursos de análisis, de comprensión y/o de interpretación, que le permitan construir de forma autónoma el abordaje en el estudio de la historia y su propia representación del pasado. Asimismo debe ser capaz de utilizar diferentes elementos de análisis para contextualizar o juzgar los hechos históricos, consciente de la distancia que los separa del presente. El ejercicio de una ciudadanía democrática es el fin primordial de la formación del pensamiento histórico que le permita simultáneamente interpretar el mundo presente y gestionar mejor su propio futuro.
Es una construcción social de los hechos, personajes, espacios y la interrelación de ellos cuya interpretación y narración historiográfica depende de las distintas perspectivas culturales e ideológicas de los sujetos actores. Las diferentes clases sociales, grupos y sectores constituyen diferentes modos de subjetividad y cultura. Se estructuran socialmente por la existencia de un capital simbólico, económico, cultural y social común y la lucha por la validación del mismo.
Cuando se enseña o se aprende historia, se hace desde un lugar, desde una matriz propia de conciencia y pertenencia histórico-social y esto influye en el recorte curricular que realice. Es un arbitrio de arbitrio porque el recorte que hace el profesor lo hace sobre el recorte de elementos culturales presentes en la sociedad, validados en un momento dado para convertirlos en contenidos escolares.
La historia y la geografía recién se plasmaron como disciplinas escolares en el siglo XIX. En épocas de Platón y Aristóteles, estas no eran disciplinas prestigiosas, puesto que había otras que se consideraban más importantes. Hacia 1920, bajo la influencia de la escuela nueva, aparece su vinculación a la formación de la ciudadanía. Durante muchos años se promueve la integración de estos contenidos en áreas, en las denominadas ciencias sociales. En las últimas décadas del siglo XX aparece la necesidad de volver a lo básico en estas materias.
En una primera etapa,  los sistemas educativos seleccionan de la totalidad de saberes construídos por la humanidad aquellos que consideran necesario transmitir a las nuevas generaciones (currículo explícito).  A la vez se deja fuera otra enorme cantidad de saberes de todo tipo que constituyen  el currículo ausente (aquel que se decide no enseñar). En la adaptación curricular es primero la escuela y después el docente quien hace el recorte del recorte. Es un recorte cultural que da lugar a distintos programas y/o proyectos algunos conservadores otros democráticos y flexibles.
Los programas más democráticos se elaboran desde un paradigma socio-crítico, con una mirada intercultural, postulados de integración pluralista y se enmarcan en un modelo social, económico y político que considera la importancia de los mecanismos de exclusión y discriminación en el proceso de la historia. Toma en cuenta también, el relato de los distintos actores históricos
En este sentido, uno de los principales requisitos en relación al docente o al profesor de historia son:

Ø    Posicionarse como sujeto político, comprometido con la sociedad y su tiempo.
Ø      Poseer conocimientos sobre la disciplina.
Ø     Manejo crítico de conceptos específicos y epistemológicos de información histórica  La utilización de los procesos metodológicos diferentes que posibiliten la construcción del conocimiento histórico con amplitud de visión.
Ø    La organización de los espacios curriculares y la utilización de materiales diversos que incorporen distintas miradas y diversidad de voces.
Ø      El uso de bibliografía, documentación, archivos y otras fuentes confiables de información.
Ø      Utilizar también la diversidad de diseños innovadores.

La selección de contenidos históricos y sociales, la inclusión de actores y sucesos que fueron revolucionarios y adelantados para su época y que todavía constituyen una deuda social importante, la responsabilidad profesional y el compromiso ético y político que se deposita en el acto de enseñar y de aprender,  son requisitos indispensables para tener en cuenta como docente o profesor de historia.

viernes, 7 de marzo de 2014

Escritura y comunicación

Conocer y manejar con fluidez la palabra escrita, es una función esencial del lenguaje. Las aulas de hoy, virtuales o convencionales, requieren de maestros dúctiles y creativos para favorecer este aprendizaje básico. Resumimos aquí algunas consideraciones básicas de la producción escrita en general y de la literatura en particular.


"Zapatillas, netbooks y libros" del album fotográfico de la Profesora Susana R. González 

La producción escrita 
La enseñanza de la lengua debe darse en situaciones comunicativas, en torno a las actividades que derivan del lenguaje como práctica social, a través del habla oral, de la escucha, la lectura y la escritura. La escritura es un proceso y por lo tanto corresponde a la escuela la función de enseñar a construir sentidos en lo que se escribe. Se asienta en el lenguaje oral pero a diferencia de este, en el acto de comunicación escrita los interlocutores no comparten un espacio temporal por lo cual debe preverse la interpretación que en el diálogo se resuelve directamente en el intercambio hablado. Esto hace que el texto escrito tenga que estar explicitado. El lenguaje que se utiliza es más formal y cuidado, y deben respetarse ciertas consignas gráficas: espacios, pausas, títulos, ortografía, elegir tipos de letras, formatos, subrayados, etc.
Sistematizando los aspectos de la escritura, diremos que en ella hay que considerar el destinatario, el formato, el objetivo, tipo y organización de texto, la forma de enunciación (si es formal o coloquial, si tiene humor o ironía), las explicitaciones. El peso de la rutina en la enseñanza de la escritura, se romperá si el docente puede incorporar estrategias que contemplen la escritura individual, en parejas, en grupo, colectiva de clase; la lectura de la producción escrita y la corrección entre pares, la autocorrección y la corrección modelizada en el pizarrón. Todas estas variables convertirán al proceso de escritura en un encuentro con la palabra y el sujeto: sujeto autor y lector, emisor y receptor de significados. Y el maestro es uno más en ese circuito de circulación de palabra.
Teniendo en cuenta que la escritura de los niños puede ser muy pobre, es conveniente que el docente utilice juegos de expansión de sentido (¿qué otra información puedo dar?¿qué agrego?) y juegos de paráfrasis (¿de qué otro modo puedo decirlo) Este tipo de actividades aumentarán la ejercitación en torno a la propia escritura sin caer en el ejercicio como repetición y esteriotipo.    
La producción escrita abarcará entonces variedad de tipo de textos: elaboración de informes, instructivos, recetas, cartas, actas u otros documentos, entrevistas, artículos, etc. El texto literario será un aspecto más de la lengua escrita pero no el único. Por otro lado,  se acompañará de diferentes propuestas de diseño y presentación del texto lo que incluirá libros, documentos, revistas, folletos, otros y además todas las posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen.


Abordaje de la literatura infantil
La enseñanza de la literatura es una ocasión propicia para el encuentro con los otros, con los autores y con el conocimiento. Propiciar el gusto por la lectura de los autores reconocidos a nivel local, nacional y escritores universales permite aprovechar un aspecto estimulante de la lengua. Sobre la base de la lectura de textos, se podrán realizar numerosas actividades lúdicas de escritura.Se resumen  a continuación, una serie de actividades propuestas y trabajadas en talleres de escritura.
Ø      Organizar la biblioteca de la escuela y del aula.
Ø      Poner un nombre a la biblioteca.
Ø      Disponer del material libremente.
Ø      Llevar los libros a la casa y disfrutarlos.
Ø      Utilizar un sistema de carnet acordado entre docentes y alumnos; e inventar promesas que acompañen el retiro de los libros. Por ejemplo “no romper el libro”, “cuidarlo”, “reponerlo”, “leerlo de a dos”, etc.
Ø   Utilizar un tiempo y un espacio pre-establecido para la lectura y el relato de textos literarios.
Ø      Establecer un ritual (tener un lugar, sentarse sobre almohadones o mantas, etc.)
Ø   Otro ritual puede consistir en empezar el día con un cuento brevísimo, una frase, un poema, una adivinanza.
Ø      Realizar periódicamente tertulias con otros grupos de la escuela, con otras escuelas e incorporar a las familias.
Ø      Llevar estadísticas de los libros más leídos y los que más les gustaron

Como prerrequisitos necesarios, el docente tiene que disfrutar la lectura y la escritura, será ese el primer paso para transmitir una actitud positiva hacia la buena literatura y hacer de la lectura y escritura de textos buenos, una actividad cotidiana e institucionalizada. 





lunes, 17 de febrero de 2014

Desmitificar la docencia

¿Se pueden producir transformaciones desde una matriz conservadora? ¿Se pueden producir cambios educativos y sociales si gran parte de los maestros reproducen el discurso hegemónico y la cultura del poder? En estas breves reflexiones procuraremos plantear la necesidad de un debate interno en la escuela pública.


"El triunfo de la educación" del pintor y muralista boliviano Miguel Alandia Pantoja (1914-1975) en el centenario de su natalicio 

 Desentrañar el curriculum oculto
Currículo oculto: así se llama en educación ese cúmulo de prácticas que circulan dentro de las escuelas, verdades instituidas pero no prescriptas y de las cuales no se habla. Los roles, usos y costumbres se resignifican en cada institución en función de la historia y la realidad profesional, personal y social de los sujetos que la constituyen.  Como en todas las instituciones, se instala una fuerza corporativa en cada unidad de trabajo y como conjunto gremial. Los docentes son una corporación constituida -en gran parte- por ciudadanos conservadores de sus roles y de su clase. El eje que atraviesa centralmente a los “corpus” es su perdurabilidad en el tiempo, la duración de los cuerpos sociales supera a la de sus miembros.  
Durante muchos años los maestros no se consideraron “trabajadores” incluso algunos gremios rechazaron formar parte de algún otro colectivo más amplio como la CTA  o la CGT.  Durante la dictadura y después la democracia  neoliberal, fueron pocos los docentes que reaccionaron frente a las situaciones verdaderamente adversas que atravesaron a la sociedad. En la década de los 80 el salario y el sistema educativo estaba fragmentado, no había salario básico unificado ni paritarias. Los suelos congelados en medio de una hiperinflación histórica. En los 90 el ajuste pasó por la reducción de los puestos de trabajo o el reciclado de los cargos, el congelamiento del salario y la suspensión de las negociaciones. Entre el 2000 y 2002 continuó y se acentuó la emergencia económica y educativa: paritarias clausuradas, sueldos en patacones y otras pseudomonedas, ajustazo, recorte y descuento del salario de bolsillo.
No todos los gremios ni todos los docentes callaron estos efectos. Hubo colectivos docentes que produjeron hechos históricos como la marcha blanca en 1988 y la  carpa docente entre 1997 y 1999. En esos tiempos, fue un sector de la docencia y de la comunidad educativa, quienes resistieron al neoliberalismo y sostuvieron con voluntad y esfuerzo la escuela pública. Pero otros, a través de gremios conservadores, pactaron con algunos gobiernos provinciales intercambio de beneficios: desmovilización a cambio de cargos de conducción y de jerarquía claves para el manejo de los espacios de poder distrital.
Durante años el espíritu del mercado penetró las escuelas. Se hizo un trueque implícito entre los gobiernos y los docentes: bajos salarios y a cambio permisividad en la exigencia del trabajo. Aumentó el ausentismo, que a veces no figura en los contralores porque se acuerda con los directores o inspectores; la cadena de supervisión se fue relajando y la calidad de la educación cayó junto con el deterioro de edificios y equipamiento. Se dejó de planificar; de trabajar fuera del horario establecido (y cuando esto ocurre se dan compensatorios) y  de llegar 15 minutos antes a la escuela para recibir a los alumnos. Recién con los gobiernos de esta última década  ha habido paritarias, aumento permanente del salario, respuesta a las necesidades de equipamiento y edificios. Falta, claro que falta, pero quienes hemos trabajado en años de carencias y de ausencia de estado, sabemos bien cuál es la diferencia. Estaría bueno hacer historia y contarles a los miles de docentes jóvenes que se han incorporado a la docencia para valorar los logros.
La alusión a estos temas por parte de algunos padres y sectores de la comunidad que tienen memoria, es recibida con profundo malestar por los maestros. En las generalizaciones, pagan justos por pecadores. Hay una reacción corporativa frente a quienes se atreven a pronunciar el currículo oculto, ese secreto del que hablan los propios maestros cuando se trata de opinar de los docentes de sus hijos. Es también la queja que aparece en los talleres o los encuentros que realizan siempre los docentes que  ponen el cuerpo para sostener la calidad educativa y que se sienten solitarios en la lucha. Son los menos y los mismos los que trabajan aún en horas extras, que planifican sus clases, que se perfeccionan, que se incorporan a grupos de debates.  El problema es complejo y de larga data, difícil para desenmarañar. No hay magia posible. Los históricos bajos sueldos han llevado a muchos docentes a tener dos y hasta tres cargos. Por cargo docente se pagan dos y tres sueldos. Hay suplentes de titulares, suplentes de suplentes, suplentes de suplentes de suplentes con todo lo que implica en el vínculo y aprendizaje para el chico. Muchas suplencias por enfermedad son imposibles de comprobar porque llevan el sello de algún médico y a veces justifican viajes de placer bajo diversos artilugios. Todo esto forma parte de las charlas de pasillo, siempre en voz baja: secretos de familia.
Con más del 6% del presupuesto destinado a educación, paritarias establecidas legalmente, un Plan de Mejora Educativa Nacional que financia la capacitación en servicio; es preciso discutir estas cuestiones y mejorar la calidad de los conocimientos impartidos. La escuela es un agente fundamental en la transformación de una sociedad, pero, ¿cómo se puede transformar desde una matriz conservadora y si gran parte de los maestros reproducen el discurso hegemónico y la cultura del poder?; ¿si se piensa como piensan los sectores elitistas y de exclusión?; ¿si muchos docentes no usan las netbooks con los alumnos para “no hacerle el caldo gordo a Cristina”?; ¿si no quieren capacitarse en horas extras aún pagadas?; ¿si no quieren tampoco en febrero “porque se stresan”?;  ¿si la acción supervisiva -en muchos casos- se ha convertido en “reuniones de consorcio”?
Quizá es momento de develar lo oculto en nuestras escuelas públicas, de pronunciar lo impronunciable, analizar entre todos los actores la vida cotidiana de la escuela y hacer propuestas concretas de mejora. No con criterios de ajuste o vigilancia como reclaman los sectores reaccionarios. Sí con el objetivo de desarrollar más pensamiento crítico, como necesitamos los sectores democráticos.


martes, 17 de septiembre de 2013

El aprendizaje como pregunta

El conocimiento del mundo es un enigma permanente cuyo proceso de apropiación y resignificación tendrá resultados de calidad,  en tanto y en cuanto sea atravesado por la duda, la indagación y el intercambio multifacético. Un breve análisis al respecto para su debate.


Salvador Dalí, "El enigma sin fin", 1938, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, España
Dos situaciones vividas recientemente, me hicieron repensar el lugar que ocupa en la educación, el conocimiento crítico del mundo y de la historia. A raíz de un trabajo sobre “El tiempo y la Revolución Francesa” realicé una búsqueda por Google para ver qué líneas de investigación había sobre el tema. Los sitios que encontré en los primeros lugares de la búsqueda respondían a criterios ideológicos conservadores y sesgados. Me fue muy difícil rescatar algún sitio que refiriera a conceptos revisionistas y progresistas sobre ese hecho histórico. Hace menos tiempo, en un viaje a Moscú, realicé varias visitas a museos y en una de ellas, la guía de habla hispana se refirió al movimiento “iluminista”, como “iluminador”. Una de las personas que estaba escuchando la información, la corrigió y le expresó que el término correcto era iluminismo y no iluminador. Esto suscitó una discusión que la guía resolvió utilizando un moderno celular. En pocos minutos dio por resuelta la disputa expresando: “Ya lo traduje: la palabra es ilustrador”. Surgieron algunas voces de protesta que dio por finalizadas diciendo: “Es así, lo encontré en Google” En ambos casos podemos deducir la necesidad de tener un pensamiento autónomo y crítico suficientes que, a la hora de utilizar las tecnologías, nos permita realizar nuestras lecturas sin ser inducidos ni caer en trampas de selectividad dirigida. Que podamos leer y pensar interpretando en contexto y cotejando diversas fuentes.
Es entonces fundamental, tener herramientas básicas del conocimiento para realizar el ejercicio de análisis y cotejo de información que todo saber requiere para mayor rigurosidad. Se tomarán en este breve planteo, la pregunta y la indagación, como bases del conocimiento y como recursos pedagógicos que mejoren la calidad del pensamiento y eviten el peligro de la colonización del mismo.
El 25 de agosto de este año, el diario “Tiempo Argentino” publicó una entrevista realizada vía mail a Antonio Faundez, profesor de Filosofía,  en relación al libro “Por una pedagogía de la pregunta. Crítica a una educación basada en respuestas a preguntas inexistentes” un clásico de la obra de Paulo Freire que ahora es posible volver a encontrar en las librerías. El libro reúne el diálogo que en 1977 y durante el exilio europeo,  mantuvo el pedagogo brasileño con el profesor chileno Antonio Faundez. 
En la entrevista Faudez plantea que la educación tradicional no ha cambiado sus bases teóricas y prácticas, condición indispensable para mejorar la calidad de la educación y que persiste una educación tradicional y moderna, esencialmente rutinaria que se opone a los cambios. Refiere a la dificultad para producir rupturas en didáctica del profesor que no duda de su saber y repite durante años lo que aprendió sin hacerse cuestionamientos sobre su propia práctica.  
En la lógica de las relaciones de poder de las escuelas, quien enseña gobierna; razón por la cual al docente le cuesta aprender a aprender, desaprender, reaprender; proceso esencial para mejorar los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Sería posible cambiar si haciéramos justamente ese proceso.
En los últimos años, los avances tecnológicos han podido mejorar la extensión de la educación pero no necesariamente la calidad de ella. Las nuevas tecnologías no son, como se cree, una solución en sí mismas, para mejorar la educación. Pueden ayudar si la educación cambia sus paradigmas teóricos y prácticos tendiendo a proponer una concepción nueva de la educación con nuevas bases teóricas y prácticas: una educación integral, compleja (no simplista) en donde los conocimientos se apoyen unos a otros para comprender mejor el mundo y transformarlo para bien. Una educación que comprenda la diversidad de conocimientos culturales sin jerarquizar los conocimientos, unos considerados superiores y otros inferiores, reflejo de una especie de racismo cultural.
La pregunta. En este marco, la pregunta es central para cuestionarse, dudar de las verdades instaladas y cotejar información. Vivir la pregunta, la indagación, la curiosidad como formas de apropiarse del conocimiento y testimoniarla al estudiante. El maestro necesita experimentar junto al alumno el hábito de buscar, descubrir, asombrarse y preguntar.
La cuestión central es cómo preguntar. No convertir la pregunta en un contrato pedagógico de obviedad: “pregunto con la respuesta” que es como si preguntara de qué color es el caballo blanco de San Martín.
Las preguntas pedagógicas que incorporen un conflicto cognitivo, son preguntas destinadas a hacer reflexionar al alumno y algunas estarán programadas con antelación a los efectos del logro de los objetivos propuestos y teniendo en cuenta los contenidos a trabajar. También habrá otras espontáneas que surjan en el proceso mismo de aprender. Podrán ser de clasificación, relación, comparación, análisis, síntesis, opinión y causa-efecto y de pensamiento divergente. Una pregunta bien formulada debe llevar a cuestionar respuestas de los alumnos y las que provienen de la autoridad (maestro, adultos, libros).
La comprensión lectora. La lectura y la escritura son procesos de construcción y reconstrucción de sentidos en tanto ponen en acto la interacción entre lector y autor. Una vez superada la etapa de iniciación, los instrumentos del lenguaje son herramientas para todos los aprendizajes y es por eso que en la escuela se avanza en la lectura y comprensión de textos de estudio. Las estrategias de lectura por ejemplo, han de considerarse como contenido que atraviese vertical y horizontalmente las disciplinas. Horizontalmente significa que atraviesa las distintas asignaturas curriculares y verticalmente que profundiza en complejidad y amplitud de conocimientos en cada ciclo o nivel.
Un mismo texto podrá inducir distintas interpretaciones de su lectura, a partir de la información visual que el texto proporciona y de los conocimientos y experiencias previas del propio lector. Aún así, la interpretación de los textos no son ilimitadas sino que responden a ciertas marcas, datos, indicios que proveen. Este hecho tiene efectos pedagógicos en el sentido de que plantea la necesidad de indagar y activar los conocimientos previos de los alumnos. Otro aspecto importante es tener en cuenta las marcas o señales del relato escrito y la definición; el sentido de algunas palabras en el contexto escrito.
Se suele considerar que el reconocimiento de la estructura textual facilita el desarrollo de niveles cada vez mejores de comprensión y es por eso que se aconseja la enseñanza de estrategias referidas a ese tipo de conocimiento que son los conocimientos letrados de la lengua y que incluyen las secuencias textuales o las bases discursivas.  Independientemente de que estos aspectos se aborden o no en función de las posibilidades de los propios alumnos, lo importante es poner en contacto con variedad de ellos (Emotiva, informativa, literaria, apelativa; descriptiva, narrativa, explicativa, argumentativa, instruccional, dialogal). También es importante conocer, reconocer o por lo menos familiarizarse con variados recursos que poseen estos tipos de texto (definición, ejemplificación, planteo de interrogantes, etc.)
La explicación es un modo discursivo muy usual y su aprendizaje puede ayudar a la comprensión del texto. Puede referirse al origen de un hecho, la causa de un fenómeno, la ampliación de una definición con ejemplos, etc. En general, aparecen procedimientos discursivos como las definiciones,  las explicaciones de modo y de causa (¿cómo? o ¿por qué?), las reformulaciones (“o sea”, “es decir”), los ejemplos, las analogías, las citas y las síntesis. Lo mismo ocurre con la argumentación, es necesaria para identificar posiciones del autor o de otros. Para ir profundizando la habilidad lectora de los alumnos es preciso entonces,  conocer las secuencias o bases discursivas, la organización de los textos y procedimientos más comunes. Según las dificultades o las capacidades de los alumnos con los que trabajemos, estos aspectos podrán enseñarse como contenido o bien los tendrá en cuenta el maestro a la hora de seleccionar los textos y el material didáctico apropiado.
Como estrategias de comprensión de textos de estudio, se podrá trabajar con actividades como:
Ø      Hipotetizar sobre los contenidos del texto
Ø      Relacionar las hipótesis con los conocimientos previos
Ø      Utilizar la explicación de palabras en contexto y contrastar con el diccionario
Ø      Detectar palabras claves
Ø      Hacer esquemas gráficos para elaborar o recordar el contenido
Ø      Inferir, explicar, preguntar
Ø      Identificar la información que falta y debatir sobre cómo y dónde buscarla.
En definitiva, desarrollar la comprensión lectora es construir sentidos a partir de la relación entre el conocimiento y los procedimientos cognitivos del lector y la información del texto. La selección del mismo es clave también a la hora de programar los procesos de enseñanza y de aprendizaje y la pluralidad de los contenidos que se trabajen evitará el adoctrinamiento inconsciente en el que suele caer el docente que enseña y ser víctima el alumno que aprende, cuando se utilizan recursos o fuentes de información uniformes y discursos hegemónicos.

domingo, 14 de julio de 2013

La flexibilidad en el autismo

En este trabajo abordaremos la flexibilidad en el autismo, como punto de partida y de llegada. Nos acompaña en este discurrir sobre la problemática, la idea de trama interior y exterior que nos construye como sujetos. Todos y cada uno, somos ese encuentro con nosotros mismos y con los otros. "Somos el cuerpo de la humanidad, la trama que se teje y se desteje acunada por lo eterno"



"La Trama humana", trabajo tridimensional de la artista plástica Mireya Baglietto, expuesta en el Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina, 1989 (http://www.mireyabaglietto.com/las_obras.htm)

LA FLEXIBILIDAD EN EL AUTISMO: PUNTO DE PARTIDA Y DE LLEGADA

Introducción
En este trabajo se desarrolla una de las dos funciones psicológicas que sintetizan el núcleo del autismo: la falta de flexibilidad en la acción y en el pensamiento. A partir de algunas conceptualizaciones referidas al tema, se traza un plan de abordaje general  que contempla objetivos, actividades, evaluación y recursos a utilizar.
La intervención del terapeuta o docente se considera primordial en la construcción de contextos favorables para la aparición y el desarrollo de la flexibilidad, al igual que la relación con la familia del niño autista a los efectos de contextualizar en ambientes naturales las conductas que aprenderá en el ámbito educativo. El adulto es un pilar fundamental en la mediación entre el niño y  el mundo.

La flexibilidad como punto de partida
La capacidad que tiene un sujeto de cambiar su acción y su pensamiento en relación a los cambios que se producen en el ambiente, es lo que define a la flexibilidad. Constituye una función ejecutiva, un conjunto de habilidades cognitivas que permiten utilizar estrategias adecuadas en la solución de problemas, con la finalidad de lograr determinadas metas. Se trata de funciones complejas que se caracterizan por funcionar como una red muy interconectada que remite a la planificación de acciones también conectadas unas con otras y que implican distintas habilidades: de inhibición, de capacidad generativa, de planificación, de memoria de trabajo, de supervisión.
El bebé tiene reflejos que desaparecen cuando “empieza a trabajar activamente para conseguir la maduración de todo su sistema neurológico, sensitivo y motor.” (Nieto, C. 2009). En su desarrollo y hasta los doce meses, muestra comportamientos rítmicos que son considerados importantes en el desarrollo del psiquismo y que van desapareciendo con la adquisición de su control motor. A medida que ocurre esto con el psiquismo, en paralelo, neurológicamente comienza un crecimiento acelerado entre los dos y los cuatro años, en la maduración de la corteza prefrontal.  Es el camino del desarrollo de la flexibilidad: desaparecen algunos reflejos ante la aparición de ritmos motores, que desaparecen a su vez  con la llegada del control motor voluntario y que coinciden con la aparición de cierta rigidez mental y comportamental, asociada al gusto por las rutinas y la invarianza, esto hasta los cinco años.
Si se asocia este concepto a la teoría piagetiana que plantea el cambio como eje del desarrollo cognitivo, se puede decir que la flexibilidad está marcada por los tres procesos centrales de construcción del conocimiento. La asimilación por la cual el individuo incorpora información nueva del ambiente; acomodación por la que transforma el conocimiento que posee en nuevo conocimiento y equilibración  que es el resultado de la interacción entre esos dos procesos.
En el espectro autista se hacen presentes trastornos que se manifiestan en torno a tres dimensiones. Trastornos de la flexibilidad con predominio de las estereotipias motoras simples, la aparición de rituales simples y complejos y contenidos obsesivos y limitados de pensamiento. Trastornos de la anticipación que implican la resistencia a cambios y la rigidez frente a los estímulos, aparición de conductas anticipatorias simples en situaciones cotidianas habituales, dificultad para articular estrategias de previsión y organización del futuro. Y trastornos del sentido de la actividad que involucran el predominio masivo de conductas sin metas, la realización de actividades funcionales sólo ante consignas externas, la presencia de actividades de ciclo largo que no se viven como parte de totalidades y/ o de previsión biográfica.

La flexibilidad como punto de llegada
Como en el autismo la flexibilidad se altera, es necesario intervenir  y diseñar estrategias que reviertan esta situación. La intervención estará dirigida a trabajar las habilidades que contribuyen a hacer flexible nuestra acción y nuestro pensamiento: anticipar, dar sentido a la actividad y al entorno, aplicar capacidad generativa, tomar decisiones y supervisar la propia acción. Se programarán acciones dentro del marco de los principios básicos para la intervención:
Ø       Organización y estructuración del mundo en el que se desenvuelve el niño.
Ø       Establecimiento de rutinas predecibles y controlables.
Ø       Utilización del aprendizaje mediado  que permitirá el desarrollo potencial del niño con el acompañamiento del adulto.
Ø       Diseño de abordaje conjunto entre el profesor, el terapeuta y la familia.
Serán la base de la acción educativa o terapéutica, algunos postulados establecidos por Ángel Rivière (1997)[1]: propiciar el bienestar  y el desarrollo de emociones positivas en el niño autista; disminuir las posibilidades de miedo, frustración o  ansiedad; promover la libertad, espontaneidad y flexibilidad de la acción; desarrollar competencias significativas y mediadas que aumenten y mejoren la posibilidad de comunicación, regulación y acción sobre el medio, sobre sí mismo y la relación con los otros.
A los efectos prácticos y para contextualizar un plan de intervención a modo de ejemplo, se establecerán tres niveles de aprendizaje[2] .
Ø       Nivel I  Comprende los aprendizajes elementales y rudimentarios para relacionarse con el entorno inmediato.
Ø       Nivel II  Comprende los aprendizajes que el niño realiza en la interacción con otros, con lo cual incorpora situaciones imprevistas.
Ø       Nivel III Comprende un campo de aprendizaje más amplio que posibilite afianzamiento y generalización de los mismos.
Ø       Nivel  IV. Comprende procesos de metacognición y auto-regulación de las herramientas aprendidas.
Nuevos estudios sobre el desarrollo cognitivo indican que algunos estadios del desarrollo normal aparecen antes de lo que se estimaba;  que entre el niño más pequeño y el de más edad también hay semejanzas; que hay un conjunto de competencias  que tienen un componente anterior al que se había pensado en la posición piagetiana y que las etapas del desarrollo implican diferentes maneras cualitativas de aproximarse a la realidad pero no una discontinuidad del mismo[3]. Estas consideraciones tienen un profundo impacto sobre el proceso de educabilidad que se trasladará entonces a los niveles citados precedentemente: no pueden entenderse como un corte abrupto sino como una continuidad  de proceso y de intervención mediada según las características individuales de cada sujeto.
A los efectos de ejemplificar un plan de intervención, se tomarán objetivos correspondientes a los Niveles II en el primer desarrollo y III  en el segundo desarrollo.
Objetivo general:
Ø       Comprender la rutina escolar
Objetivos específicos:
Ø       Estructurar tiempo y espacio (antes-después- dónde)                                
Ø       Ordenar hechos y momentos del día escolar.
Ø       Narrar una secuencia de rutina escolar.
Actividades:
Ø       Seleccionar fotos de la rutina escolar.
Ø       Organizarlas temporalmente, describir las actividades siguiendo una secuencia cronológica.
Ø       Llevar un listado de actividades de la escuela en agendas personales o de grupo, utilizando representación gráfica. La idea consiste en representar en una hoja, con dibujos esquemáticos y realistas, las actividades o acontecimientos del día.
Ø       Elaborar un diagrama con círculos en los que el adulto o el niño (o el niño junto con el adulto, según las posibilidades) representen verbalmente las actividades de la rutina escolar.
Ø       Ordenar hechos y narrar historias de los sucesos escolares.
Ø       Ordenar secuencias temporales.
Ø       En una pizarra, reconocer y seleccionar elementos relacionados con distintos sucesos escolares.
Como se había expresado en el comienzo de este trabajo, la capacidad de flexibilidad en el niño con TA necesita de propuestas que den continencia y estructuren el ambiente en el que la persona se mueve. El terapeuta o educador construirá el andamiaje para que el niño pueda realizar las actividades y lograr los objetivos: realizando la tarea en forma conjunta, iniciándola, finalizándola o proporcionando alternativas de selección de respuestas en orden de complejidad creciente.
Evaluación: Si tomamos uno de los principios básicos de la evaluación que es la coherencia, coherencia entre la modalidad de enseñanza y de aprendizaje y consecuentemente de la evaluación, utilizaremos estrategias de evaluación que contemplen los logros de los alumnos en relación con la intervención de otro u otros que actúan como mediadores.

Ø       Pruebas de ejecución: el niño deberá asociar las claves iguales a las acciones secuenciadas de una actividad de rutina escolar. Valoración de la evaluación en términos de “logrado en forma autónoma”, “logrado con alguna ayuda”, “logrado con mucha ayuda”, “no logrado”. En observaciones se colocará el tipo de ayuda que necesita.
Ø       Triangulación de datos: se cotejará qué objetivos se han cumplido tomando como base distintos agentes evaluadores y distintas fuentes de información (padres, terapeuta, terapeuta externo, otros)
Ø       Observación: se tomará en cuenta la observación de cada sesión de trabajo con el niño y en lapsos a determinar (por ejemplo semana o mes) para registrar el proceso cualitativo de desarrollo y establecer hipótesis de revisión de abordaje.

Objetivo general:
Ø       Utilizar estrategias de anticipación
Objetivos específicos:
Ø       Reconocer claves visuales para las actividades programadas
Ø       Utilizar anticipadores en la escuela y la casa
Ø       Utilizar anticipadores en libros de texto
Las actividades previstas para este nivel de aprendizaje que involucra la separación progresiva del adulto-guía y el aumento de autonomía del sujeto con trastorno autista, se organizarán en torno del programa “Los libros entran en juego”[4]
Actividades:
Ø       Seleccionar la sala de lectura en un conjunto de diferentes pictogramas
Ø       Señalar en una agenda o una serie de pictogramas las actividades que se realizan allí.
Ø       Mencionar oral o gráficamente las mismas. Se comienza utilizando un panel con 3 ó 4 objetos que indiquen las actividades que se realizan para que seleccione la/s que le interesan. Paulatinamente se sustituye el material concreto por fotos, pictogramas, dibujos claros hasta llegar al material simbólico sólo si es posible.
Ø       Elegir con el adulto los libros que leerán o trabajarán ese día (esto si el niño está en el estadio de las peticiones[5], en el que puede manifestar interés y compartir la lectura con otros o en el del comunicador novato que es el momento en el que al niño le gustan los libros y compartirlos con los adultos)
Ø       Ver las imágenes y predecir el final
Ø       Representar con pictogramas, breves secuencias de textos leídos y/o seleccionar la secuencia que sigue a partir de varios pictogramas que entrega el adulto.
Ø       Introducir variables paulatinamente como no asistir a la sala de lectura en el horario o día previsto y tacharlo en la agenda.
La agenda y los pictogramas son recursos útiles para trabajar los procesos de anticipación tanto en el contexto escolar como familiar. El adulto podrá colaborar señalando los dibujos o ayudando al niño, mostrando o induciendo a ver y “leer”. Se seguirá la estrategia P.A.L.O. en la comunicación que consiste en decir Poco, Acentuando, Lentamente, de forma Observable.
Evaluación:
Ø       Por selección de opciones utilizando material analógico: se presentarán pictogramas que marquen estados emocionales (dos o más según las posibilidades de aprendizaje y respuesta). El niño deberá elegir la clave visual que expresa sorpresa, alegría, tristeza, etc. (las emociones se fijan previamente). Esta evaluación puede utilizarse diariamente como trabajo de acercamiento a la metacognición. Se relaciona además con otro aspecto importante en el trabajo con personas autistas, la teoría de la mente[6], apuntando en una primera instancia a los procesos más cálidos como la gestualidad y las emociones y motivaciones.
Ø       Utilización de un protocolo para evaluar las habilidades[7], objetivos y/o actividades en un proceso semanal, quincenal o mensual (según se estime conveniente) en el que se marcan tres items de valoración: aprendizaje, mantenimiento, generalización (se deberá tildar  o hacer observaciones).

En los dos objetivos generales expuestos, tanto para el desarrollo de la enseñanza como para la evaluación del aprendizaje,  el uso de material analógico, es el pilar en la modalidad de intervención. Los materiales analógicos reproducen la realidad de la forma lo más topográfica posible. Son representaciones gráficas en las que se acorta la distancia entre significado y significante, lo cual exige menor capacidad de simbolización. Por otro lado, acercan al mundo en el sentido de que se utilizan claves visuales semejantes a los múltiples carteles indicadores socializadores que se encuentran a diario (taxi, baño, escalera, teléfono, damas, caballeros, etc.). Por supuesto las acciones se acompañarán con un lenguaje verbal claro y preciso.
Finalmente, un párrafo especial para la modalidad de enseñanza. El enfoque vigotskiano aporta un valor agregado a la tarea del adulto padre, educador o terapeuta. Son estos últimos quienes crean la zona de desarrollo próximo, el campo de las gradaciones que están al alcance del niño y que van desde lo que puede hacer sólo y lo que puede realizar con otros, desde la menor a la mayor autonomía. Se trabajará a partir de una primera etapa de resonancia por la cual la acción es cuerpo a cuerpo, la actividad inducida pero tratando de captar los deseos y mínimos gestos de comunicación del niño y que, progresivamente, se irá diferenciando hasta llegar a una etapa de cooperación e interacción. El espacio compartido por el niño y el adulto estarán social y culturalmente organizadas como para que se potencie cada sujeto en ese maravilloso encuentro intersubjetivo que constituye toda experiencia de aprendizaje.
Perkins (2001) hace referencia al concepto de persona-más es decir a la cognición como resultado de su relación con el entorno; concibiéndola como  distribuida más allá de sí mismo, abarcando a otras personas, apoyándose en medios simbólicos, en artefactos y otros elementos del entorno. Tanto si nos referimos al aprendizaje como a la evaluación, el alumno aprende y sabe con otros. Por eso, aprende y demuestra lo que sabe con el cuaderno, con la computadora, con una señal, con un signo, con la maestra, con la madre, con un adulto o con un compañero.  


Conclusiones
Las actividades que sirven para ordenar el tiempo y el espacio contribuyen a estructurar el contexto en el que crece y se educa el niño con trastorno autista, condición indispensable para su abordaje. La utilización de claves visuales  que ya se mencionaron (objetos reales o pequeños, fotos, pictogramas, dibujos simples) otorga información por adelantado, necesaria para planificar y mantener adecuados niveles de activación. Se constituyen además en un requisito esencial para reducir las conductas desafiantes que “son una expresión más de las interacciones entre las personas y sus entornos”[8] y que se manifiestan como conductas culturalmente anormales por su intensidad, frecuencia o duración. El factor contextual es primordial para atenuar o reducir las conductas desafiantes, también para generarlas. La vulnerabilidad del sujeto con autismo, se expresa no sólo por su condición biológica sino también por las habilidades adaptativas que ponga en funcionamiento y las que el medio le ofrezca. El ambiente educativo se ha de constituir en un ámbito propicio para el despliegue y la oportunidad de descubrir y conocer. Enseñar a elegir, a tomar decisiones, planificar por medio de apoyos diversos, adaptarse a los cambios será posible en un clima afectivo positivo, con relaciones de reciprocidad y respeto.

Bibliografía
Ayuda, R. (2009), “Comunicación y lenguaje: Técnicas y juegos de estimulación en contextos clínicos y educativos”, Curso NEE en trastornos del desarrollo, Buenos Aires, FLACSO.
Carretero, M. (2009) “Desarrollo cognitivo y aprendizaje del niño pequeño”, Curso NEE en trastornos del desarrollo, Buenos Aires, FLACSO.
Carretero, M. (2009) “Desarrollo cognitivo del niño pequeño”, en Novedades Educativas.
Consejo Provincial de Santa Cruz y Dirección General de Educación Especial. (2009), “Aportes curriculares y metodológicos necesarios para el abordaje de niños y jóvenes con trastornos del espectro autista”, Santa Cruz.
Marchesi, A, Coll, C y Palacios, J. (Comp.) (1995), “Desarrollo psicológico y educación, III. Necesidades educativas especiales y aprendizaje escolar”, Madrid, Alianza Psicología.
Monsalve, C. (2009). “Apoyo y formación para familias de niños con TGD: estrategias de intervención desde el Programa Hanen para padres”, Curso NEE en trastornos del desarrollo, Buenos Aires, FLACSO.
Perkins, D., “La persona más: una visión distribuída del pensamiento y el aprendizaje”,       en Salomón, Gravriel (comp..)”Cogniciones distribuidas”, Buenos Aires, Amorrortu
Morueco, M. (APNAB) (2002) Guías didácticas: Desarrollo de las Äreas Educativas de Tratamiento para Alumnos con Trastorno del Espectro Autista”, Presentado en AETAPI, Santander, 2002
Morueco, M. “Modalidades educativas I: Organización de Centros educativos y diversas propuestas de escolarización”, Curso NEE en trastornos del desarrollo, Buenos Aires, FLACSO.
Nieto, C. (2009). “Flexibilidad en el espectro autista”, Curso NEE en trastornos del desarrollo, Buenos Aires, FLACSO.
Rivière, A. (1996). “Actividad y sentido en el autismo”, 5º Congreso Autismo-Europa, Barcelona.
Riviere, A. Y Núñez, M. (2001). “La mirada Mental”, Buenos Aires, Aique
Tamarit, J. (2009). “Conductas desafiantes en discapacidades del desarrollo: claves para la comprensión y la intervención”, Curso NEE en trastornos del desarrollo”, Buenos Aires, FLACSO.
Valdez, D. (2009) “Perspectivas sobre el desarrollo evolutivo y sus trastornos desde un enfoque vigotskiano”, Curso NEE en trastornos del desarrollo, Buenos Aires, FLACSO.
Valdez, D. (2001b) Teoría de la Mente y Espectro Autista”. En D. Valdez. “Autismo. Enfoques actuales para padres y profesionales de la salud y de la educación”, Buenos Aires, Fundec.
Ventoso, M. (2009) “Intervención educativa: uso de materiales analógicos como organizadores del sentido”, Curso NEE en trastornos del desarrollo, Buenos Aires, FLACSO.


[1] En Nieto, 2009
[2] Extraído del documento “Aportes curriculares y metodológicos necesarios para el abordaje de niños y jóvenes con trastornos del espectro autista”, Consejo Provincial de Educación y Dirección General de Educación Especial de la Provincia de Santa Cruz.
[3]  “...hay una serie de mecanismos básicos que son comunes a los muchachos de diferentes edades y a los adultos.” En Carretero, M. “Desarrollo cognitivo del niño pequeño” ( 2009, p.2, versión word)

[4] Desarrollado por Monsalve, 2009. El programa previsto para familias de niños con TGD, presenta estrategias de intervención desde el Programa Hanen para padres y resulta muy interesante para replicar esta experiencia en los centros educativos.
[5] Monsalve, 2009, p.13, versión word.
[6] La teoría de la mente comienza a ser familiar en la década del 80. Se denomina así a la capacidad del sujeto de atribuir a los demás capacidades y posibilidades. También de reconocer lo que uno sabe, siente y cree y lo que el otro sabe, siente y cree. Las personas autistas fallan en diferentes tareas de la Teoría de la mente. Un buen desarrollo de este tema se podrá encontrar en Valdez, D. (2001b) “Teoría de la Mente y Espectro autista” y en  Riviere, A. Y Núñez, M. (2001) “La mirada mental”
[7] Morueco, M. (APNAB) (2002). La autora desarrolla un protocolo interesante que puede utilizarse a los fines de la evaluación. Se puede confeccionar una planilla de doble entrada en la que se consignarán las habilidades, objetivos y/o conductas a evaluar en la columna vertical y horizontalmente se consigna el nivel de logro: aprendizaje, mantenimiento, generalización.
[8] Taramit, 2009, p.2, versión word